INFESTO.19

(100 mascarillas de materiales vegetales)

Cuando comencé esta serie, a principios de 2019, estaba centrada en la contaminación del aire, ciudades como Beijin, Ciudad de México, Santiago, entre otras, en que la contaminación se mide día a día y determina la realidad de la población.

 

Tiempo después (todavía no terminada la serie) hubo un estallido social en la ciudad de Santiago, las bombas lacrimógenas a la orden del día, transitar la ciudad se hizo imposible y entonces las mascarillas adquirieron un nuevo significado.

Hoy es el coronavirus quien nos tiene enmascarados, sin aire, sin respirar.

Las máscaras tienen que ver con el horror, no dejan ver el rostro, nos despojan de su individualidad. Las mascarillas se asocian a la medicina, a la enfermedad, el deterioro del cuerpo, y así al miedo a la muerte. Hacen referencia al aire, un aire tóxico que nos circunda.

Las mascarillas de mi proyecto no protegen de nada, son ficticias, están perforadas, tienen filtraciones, son de materiales inapropiados, de morfología imprecisa, son un simulacro simbólico de la inviabilidad de salvarse.