Ouroboros.17

Seres depredadores por naturaleza, repetimos incansablemente los mismos actos opresivos, sin fin y sin pausa. Animales; plantas; insectos; suelo; aire; otros hombres, todos nuestras presas. Intentan protegerse sin éxito, su piel es vulnerada, sus entrañas, su existencia por completo. Engullir las frágiles vidas no puede ser evitado y nos enfrenta, en un ciclo sin fin, a la condena de nuestra propia naturaleza destructora.